No obligues o dejes que tu hija bese a todo el mundo. Un interesante texto para reflexionar y pensar





“¡Saluda a tu tía! ¡Dale un beso al abuelo, no seas mal educada!” ¿Cuántas veces escuchamos esa frase cuando niños y nos vimos obligados a cumplir las órdenes de mamá muy a nuestro pesar? ¿Por qué entonces obligamos a nuestros propios niños a algo similar?

Recientemente A Mighty Girl compartió una foto de campaña con el siguiente mensaje:


Irene van der Zande es cofundadora y directora ejecutiva de Kidpower Teenpower Fullpower International (Poder total de niños y adolescentes); sobre este tema ella comentaba para CNN:


“Cuando forzamos a los niños a someterse al afecto no deseado para evitar ofender a un familiar o lastimar los sentimientos de un amigo, les enseñamos que sus cuerpos en realidad no les pertenecen porque tienen que dejar a un lado sus propios sentimientos sobre lo que se siente bien para ellos”.

Y es que es verdad, el obligar a los niños a dar un beso o un abrazo cuando ellos no lo quieren los deja vulnerables a los pederastas, la mayoría de los cuales son personas conocidas a decir de Ursula Wagner, que es una especialista en Salud Mental.

El no obligar a los niños no quiere decir que sean malcriados o que no saluden, bien pueden hacerlo estrechando la mano o chocándolas.


Vinka Jakson es autora del libro para niños: “Mi cuerpo es un regalo”, y en una conversión con BiobioChile aseguraba que “…no es recomendable en lo absoluto, que los grandes entreguemos el mensaje de que podemos obligar o forzar la relación física de los niños”, no quiere decir que propicie el abuso necesariamente, sino que les estamos dando a entender que no tienen derechos y libertad de elección, que tienen que someterse a los demás. Esto a la larga crea jóvenes y adultos que se dejan ser víctimas de bullying o que se acuestan con alguien solo para mantenerlo feliz.







Respetemos a nuestros pequeños y sus decisiones sobre su propio cuerpo, es importante una guía firme y clara, por supuesto, pero hay que recordar que ellos son personas independientes y que no podemos obligarlos a hacer algo que no quieren y que es perjudicial para ellos.


¿Tú que opinas sobre este tema?

¿Dejas que tus niños saluden de beso o abrazo cuando ellos lo quieren o les obligas a hacerlo?

Ayúdanos a compartir a más personas el mensaje.


Comentarios

  1. No estoy de acuerdo. Nuestra sociedad es “gestual”, nos movemos por gestos culturales y gesticulares que marcan pautas de conducta. Cuando le doy la mano a un amigo, cuando beso a una amiga, no le estoy insinuando nada, sencillamente me estoy comunicando con la otra persona. Y como todo gesto cultural, es educable: el apretón de manos, el guiño de un ojo... Yo no le doy un beso al cartero ( con todos los respetos a los carteros), pero igual se lo doy a mi madre o a una amiga y no le insinuó nada. Probablemente no nos planteamos educar a un niño si quiere o no darle un beso a su padre/madre porque “ culturalmente “ entendemos que debe darle un beso. Los besos, los gestos no son en sí malos. Debemos educarlos como a los niños: como, a quien, en qué circunstancias, etc....

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    1. Ttalmente de acuerdo con este comentario.

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    2. No son los niños, es la sociedad que no entiende que los niños se respetan, cuando hay obligacion por parte de los padres y acceden tambien pueden hacerlo con aquel que los quieran dañar, entiendo que a eso hace referencia el texto es mas enseñarlos a prevenirse de un posible abusador y que por obligacion terminen accediendo

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    3. Con respecto al primer comentario, hay que entender que estamos vabalndh de niños, niños que siempre son vulnerables, por ende no hay que obilgarlos Los Niños y nosotros con el tiempo sabemos a quien y como saludar ...

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    4. Hola Francisco, creo que no has leido despacio el texto; vuelve a leerlo para que comprendas el mensaje. En pildora: Si obligas al niño, destruyes su identidad cuerpo mente, pues le quitas el derecho a aceptar o no una relación , un gesto, una caricia o el manoseo de sus genitales. Pero leelo despacio y tu, besa a quien quieras, siempre que la otra persona quiera.

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